Skip to main content

Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica (2do. Trimestre 2008)"

See other formats


Lección 9 Para el 32 de mayo de 2008 

La ternura de su amor 




Sábado 



24 de mayo 



LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 5:44-48; 19:13, 
14; 23:37; Lucas 10:38-42; Juan 8:2-11; Hechos 6:7. 
PARA MEMORIZAR; ^^^^^^^^ 

"Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desam- 
paradas y dispersas como ovejas que no tienen pastor" (Mat. 9:36). 

MATEO 9:35 CUENTA CÓMO JESÚS pasó por muchas regiones de 
Palestina "predicando el evangelio del reino^ y sanando toda enferme- 
dad y toda dolencia en el pueblo". En nuestra época cínica, cuando la 
gente sospecha que cada esfuerzo para ayudarla está teñida con alguna 
agenda escondida de beneficio propio, el motivo detrás del ministerio 
de Jesús viene como una brisa de aire fresco: amor genuino, descrito 
como "compasión" [vers. 36). El se compadecía de la gente; su corazón 
se extendía a ellos. Vemos esta misma preocupación general en Marcos 
8:1 al 3, donde Jesús está preocupado porque la gente no desfalleciera 
en camino de regreso a casa. "Ya hace tres días que están conmigo", les 
recuerda a sus discípulos, "y no tienen qué comer; y si los enviare en 
ayunas a sus casas, se desmayarán en el camino, pues algunos de ellos 
han venido de lejos" [vers. 2, 3). 

Es una preocupación notablemente tierna, y dice mucho acerca de 
Jesús. Él conocía a su audiencia. Empatizaba con sus necesidades. Sen- 
tía su dolor. Tampoco nos pide que seamos exactamente como él o que 
hagamos exactamente como él lo hacía. Porque, aunque él había pasado 
por cuarenta días de ayuno, no obstante estaba preocupado por la salud 
y la seguridad de la gente que había experimentado solo tres días de no 
comer casi nada [aunque tal vez no estuvieron totalmente sin comida). 

61 



z 

u 
u 



Domingo 25 de mayo 

POR LA MUJER SORPRENDIDA EN ADULTERIO (Juan 8:2-1 I) 

Repasa la historia de la mujer sorprendida en adulterio. Aunque 
Elena de White aclara que la mujer había caído en una trampa (ver 
DTG 425), no había duda de que ella era culpable. No obstante, ¿de 
qué modo la trató Jesús? ¿Qué podemos aprender de esta historia? 



"En su acto de perdonar a esta mujer y estimularla a vivir una vi- 
da mejor^ el carácter de Jesús resplandece con la belleza de la justicia 
perfecta. Aunque no toleró el pecado ni redujo el sentido de la culpa- 
bilidad^ no trató de condenar sino de salvar. El mundo tenía para esta 
mujer pecadora solamente desprecio y escarnio; pero Jesús le dirigió 
palabras de consuelo y esperanza. El Ser sin pecado se compadece de 
las debilidades de la pecadora, y le tiende una mano ayudadora. Mien- 
tras que los fariseos hipócritas la denuncian, Jesús le ordena: 'Vete, y no 
peques más'" [DTG 427}. 

[Qué tierna compasión y amor de parte de Jesús! Él manejó la 
situación de tal modo que para siempre los acusadores de la mujer es- 
tarían ansiosos de dejarla sola, ya que no podrían estar seguros acerca 
de si ella había leído algo, de sus vidas privadas, en el pavimento esa 
mañana. 

¿De qué maneras estaba ministrando Jesús, aun a los hipócritas 
que trajeron a esta mujer a él con el fin de tratar de entramparlo? 



Si lees la historia con cuidado, puedes ver la compasión de Jesús 
aun por aquellos que fueron tan malvados en sus intenciones. [Ojalá 
sus corazones se hubiesen abierto a la atracción de Cristo como lo fue 
el de aquella mujer desafortunada] 



¿De qué forma trataría una congregación adventista típica una 
situación como esta? ¿Cómo equilibramos la adhesión a las elevadas 
normas morales con la compasión por aquellos que caen? 



62 



Lunes 26 de mayo 

POR LOS NIÑOS (Mat. 19:13, 14) 

Los niños han soportado el peso del sufrimiento a lo largo de los si- 
glos. Indefensos y dependientes^ a menudo se han encontrado en medio 
del fuego cruzado de la guerra y los conflictos, los alborotos públicos 
y las peleas familiares. Fueron niños, en particular varoncitos, los que 
llevaron el peso de la primera horrenda "solución del problema judío" 
bajo los antiguos faraones de Egipto [Éxo. 1:15, 16). Y fueron varonci- 
tos los que fueron diezmados en la matanza de los inocentes ordenada 
por Herodes [Mat. 2:16), llevando a Mateo a recordar otra ocasión de 
una matanza indiscriminada de niños al comienzo del cautiverio ba- 
bilónico [Mat. 2:17, 18; comparar con Jer. 31:15). Escuchando acerca 
de la matanza de los niños por Herodes, tal vez sobre las rodillas de su 
madre, cuan agudamente le debió haber dolido a Jesús, sabiendo que 
estos pequeños inocentes habían muerto, en un sentido, por causa de él. 
[Él había venido para morir por ellos; pero, antes de que tuviera edad 
suficiente, aun para concebir la idea de su misión, ellos habían muerto 
por causa de él.) 

¿De qué modo los siguientes pasajes captan el tierno amor y la 
preocupación de Jesús por los bebés y los niños? ¿Qué mensajes se 
nos dan en estos informes que van más allá de cómo debemos tratar a 
los niños? Mat. 18:2-6; 19:13-15. 



¿Cuál habrá sido el futuro de aquellos niños que se sentaron en el 
regazo de Jesús ese día, y a quienes su mano se extendió para bendecir- 
los? ¿Qué recuerdos se llevaron de aquel día, los que tenían edad sufi- 
ciente para recordar? Algunos de ellos, ¿habrán aceptado a Jesús como 
el Mesías? Y ¿cómo debieron haberse sentido al saber que esa persona 
amante, que había puesto sus manos sobre ellos bendiciéndolos, estaba 
ahora en los altos cielos ministrando en su favor? [Qué profunda seguri- 
dad debió haberles traído! Los políticos besan a los bebés para obtener 
los votos de sus padres; pero Jesús amaba a los niños por causa de quie- 
nes eran ellos mismos. "Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; 
porque de los tales es el reino de los cielos" [Mat. 19:14). 



¿Qué niños, sí los hay, están dentro de tu propia esfera de influen- 
cia? ¿De qué manera reaccionas ante ellos? Piensa cuidadosamente 
acerca de cómo los tratas. ¿Qué pasos puedes dar para estar seguro 
de que tu influencia es tan positiva como sea posible? 



z 



u 
u 



63 



9 

z 



M artes 27 de mayo 

POR LA FAMILIA DE LÁZARO (Juan I 1:5) 

No sabemos mucho acerca de la familia de Lázaro de Betania. Los 
evangelios solamente nos dicen poco acerca de ellos. Pero, parece claro 
que eran tres hermanos adultos solteros que vivían juntos. Probable- 
mente no era una familia judía típica, pero esa fue la que Jesús escogió 
para ir siempre que venía a esa aldea. Juan nos informa que "amaba 
Jesús a Marta, a su hermana [María] y a [su hermano] Lázaro" [Juan 
11:5). 

Estudia el incidente registrado en Lucas 10:38 al 42. ¿Cómo ves 
el trato de Jesús hacia Marta? ¿Cómo vemos manifestarse, aun aquí, la 
amante compasión de Jesús? 



El pedido de Marta parece bien justificado. Después de todo, la co- 
mida estaba en el centro de la hospitalidad oriental, y prepararla debía 
valer algo. Tal vez eran demasiado pobres para tener sirvientes y Marta, 
en la cocina, necesitaba ayuda. A la luz de todo esto, la respuesta de 
Jesús a ella parece no ser muy amable ni muestra preocupación. 

Tal vez la clave para comprenderla es considerar la dimensión más 
amplia de la misión de Jesús. Para él, nada era ordinario, como lo des- 
cubrieron sus padres durante el incidente en el Templo [Luc. 2:48, 49). 
Para Jesús, nuestro destino pendía ante él cada minuto; y, en ese con- 
texto, el trabajo en la cocina no valía, no importa cuál fuera su impor- 
tancia. 

No obstante, entendemos mal a Jesús si pensamos que no tenía 
simpatía por Marta. Todo lo contrario. Los evangelios no proporcionan 
videoclips de los incidentes que registra. No podemos ver el rostro de 
Jesús al responder a Marta. No podemos escuchar el tono tierno en su 
voz. Sin embargo, usando nuestra imaginación, informados por lo que 
sabemos de Jesús por otros incidentes en los evangelios, podemos verlo 
levantándose de su lugar al dirigirse a Marta, llamando afectuosamente 
su nombre dos veces. "Marta, Marta", le dice, acercándose a la cocina, 
seguido por María, "hay algo infinitamente más importante que el ofre- 
cer un agasajo, y María lo ha encontrado" [ver Luc. 10:41, 42.) 



¿De que maneras podrías estar en la situación de Marta, tan ocu- 
pado con los cuidados de este mundo que te olvidas de qué es lo 
realmente importante? Pero, más importante todavía, ¿cómo pue- 
des saber si tus prioridades están bien en orden o no? 



64 



Miércoles 28 de mayo 

POR SUS ENEMIGOS (Mat. 5:44) 

Uno de los dichos más famosos de Jesús se encuentra en Mateo 
5:44 al 48. Repasa esos versículos. ¿Cuál es la esencia de este impor- 
tante mensaje, para todos los que desean seguir a Jesús? 



En un sentido real^ uno podría decir que toda la vida y la muerte 
de Cristo fueron una manifestación de este principio, el de amar a los 
enemigos, el de hacer el bien aun a quienes no le hacen bien a uno. 

Después de la caída de Adán y Eva, todo el mundo llegó a ser, en 
un sentido, terrítono enemigo, una raza de seres caídos y rebeldes que 
viven en oposición a Dios. Con todo, ¿qué hizo Dios con este planeta 
enemigo? ¿Le envió un ejército de ángeles para barrerlo con toda su 
iniquidad? No, en cambio, envió a Jesús, su Hijo, quien vino para salvar 
al mundo, no a condenarlo. 

¿Qué ejemplos evidentes puedes encontrar, en los evangelios, que 
muestren el amor de Jesús, aun por sus enemigos? ¿Cuáles se desta- 
can más en tu mente? 



Por ejemplo, ¿cómo fue en el caso en que Jesús sanó la oreja del 
siervo cuando Pedro se la cortó [Luc. 22:50, 51)? O ¿cómo fue en la 
ocasión en que le reveló a Judas su conocimiento previo de lo que es- 
taba por hacer, dándole al endurecido discípulo otra oportunidad de 
apartarse de su pecado [Mat. 26:25)? Por supuesto, el ejemplo máxi- 
mo tiene que ser su oración al Padre mientras lo crucificaban: "Padre, 
perdónalos, porque no saben lo que hacen" [Luc. 23:34). De muchas 
maneras, ese es el ejemplo máximo de amor por aquellos que no lo 
merecen; aunque no sabían lo que estaban haciendo, no tenían excusa. 
Durante el tiempo que pasó en la tierra, Jesús dio abundantes oportu- 
nidades, tanto a judíos como a romanos, de saber quién era él o, por lo 
menos, saber lo suficiente para entender que Jesús no merecía lo que 
estaba recibiendo. A pesar de eso, de todas maneras Jesús les mostró 
compasión. 



Una cosa es decir que se espera que uno ame a sus enemigos; 
otra cosa es saber cómo hacerlo. ¿Cuál es la clave para manifestar 
este atributo en tu propia vida? ¿Cuan dispuesto estás a hacer los 
cambios necesarios con el fin de ser capaz de amar a tus enemigos? 



z 



u 
u 



65 



g J U eves 29 de mayo 

o 

^ POR ISRAEL (Mat. 23:37) 

"¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los 
que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la 
gallina junta sus poUuelos debajo de sus alas, y no quisiste!" (Mat. 
23:37). 

¿De qué modo se revela el carácter de Jesús en el texto copiado 
arriba? ¿Qué nos dice acerca del amor de Dios por su pueblo? ¿Qué 
nos dice acerca de los límites de lo que el amor puede hacer? Al mis- 
mo tiempo, antes de que comiences a señalar a nadie, pregúntate: ¿De 
qué modo estas palabras podrían aplicarse directamente a mí? 



Si Dios compartió las mismas emociones que los seres humanos^ 
entonces la historia de su relación con Israel sería de cuatro mil años de 
chascos y frustraciones casi continuos. Es cierto^ hubo algunos puntos 
altos, ocasiones en las que la Nación le dio gozo a Dios, pero esos mo- 
mentos fueron raros y comparativamente breves. Oportunamente, su 
extraordinaria paciencia se terminaba, pero Dios le dio a la Nación un 
período de cuatrocientos noventa años [Dan. 9:24), que llegaban hasta 
la venida del Mesías. Jesús era ese Mesías; y lo que vemos en él, del co- 
mienzo al fin, fue una actitud de compasión, un amor que era a la vez 
firme y tierno. 

¿De qué modo ejemplifica Mateo 23:25 al 35 la firmeza del amor 
de Jesús? 



Lo que estamos observando aquí es el fenómeno de la paciencia 
divina llegando a su fin. No obstante, aunque severamente provocada, y 
por más que la provocación se prolongaba, la ternura rompió la costra 
exterior de la firmeza de Jesús. Él no habría pronunciado esas palabras 
ásperas si no hubiera habido esperanza de que algunas personas, opor- 
tunamente, verían el error de sus caminos. 



Lee Hechos 6:7. Nota quiénes también ''obedecían a la fe". ¿Po- 
dría ser que algunos de ellos hubieran estado entre aquellos a quie- 
nes Jesús reprendió antes? ¿Cuál es el mensaje para nosotros aquí, 
acerca de ser rápidos para juzgar o condenar? 



66 



Viernes 30 de mayo 

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee, en El Deseado de todas las gentes, 
los capítulos "Lázaro, ven fuera", pp. 482-494; "Ante Annás y Caifas", 
pp. 647-662; y "Judas", pp. 663-670. 

"En la obra de ganar almas, se necesita mucho tacto y sabiduría. 
El Salvador no suprimió nunca la verdad, sino que la declaró siempre 
con amor. En su trato con los demás, él manifestaba el mayor tacto, 
y era siempre bondadoso y reflexivo. Nunca fue rudo, nunca dijo sin 
necesidad una palabra severa, nunca causó pena innecesaria a un alma 
sensible. No censuró la debilidad humana. Denunció sin reparos la hi- 
pocresía, la incredulidad y la iniquidad, pero había lágrimas en su voz 
cuando pronunciaba sus penetrantes reprensiones. Nunca hizo cruel la 
verdad, sino que manifestó siempre profunda ternura hacia la humani- 
dad. Cada alma era preciosa a su vista. Se portaba con divina dignidad, 
y se inclinaba con la más tierna compasión y consideración hacia cada 
miembro de la familia de Dios. En todos veía almas que era su misión 
salvar" (0£ 123). 

PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 

1 . Medita en esta idea de amar a tus enemigos. ¿Qué significa eso, 
en un sentido práctico? ¿De qué modo este amor ha de ser manifesta- 
do? ¿Hay ocasiones en las que sería imposible amar a tus enemigos? Si 
es así, ¿cuál podría ser esa situación? 

2. ¿Cuál es la situación de los niños en tu iglesia local? ¿Cuánta 
atención se da a sus necesidades? ¿Qué podrían hacer mejor en este 
respecto, como iglesia? 

3. ¿De qué maneras es fácil confundir el amor con una gracia ba- 
rata? Es decir, ¿qué peligro hay en permitir que la gente haga cosas que 
no debería hacer, todo porque se desea revelarles amor? ¿Cuándo el 
amor se revela mejor? ¿Será por medio de una responsabilidad estricta 
y moral? ¿De qué modo podemos mostrar un equilibrio correcto? Si 
vas a cometer un error, ¿de qué lado será mejor errar? 

4. ¿Qué similitudes puedes encontrar entre la nación judía [duran- 
te el tiempo en que fue una teocracia) y la Iglesia Adventista actual? 
¿Qué lecciones deberías aprender del ejemplo de ellas? ¿Las estamos 
aprendiendo? 



z 

u 
u 



67